A menos de 60 kilómetros del centro de Buenos Aires, podés regalarte una escapada de naturaleza, relax y deportes en el nuevo Hilton Pilar.

En este blogpost te cuento mis 3 preferidos y lo que no podés perderte para disfrutar al máximo de tu estadía.

1- EL SPA 

Y lo pongo en el puesto número 1 porque ¡es indiscutible! Por eso recomiendo que incluyas el acceso al spa en tu hospedaje para una experiencia más placentera (¡el valor es accesible!).

Mi mini rutina que repetí el segundo día en el spa fue la siguiente:

  • Envuelta en la bata (¿hay algo más lindo que usar las batas de hotel?) y con un traje de baño cómodo, empezaba con 15 minutos de meditación en las camas calientes del primer salón con vista al golf. La música de fondo y el calorcito en la espalda mientras cerraba los ojos me ayudaban a empezar a relajarme y ponerme en modo zen.

 

  • Después, tomaba un té frío y me iba directo al sauna. Hay sauna seco y sauna húmedo: la verdad es que nunca probé el segundo todavía y fui por el seco los dos días porque me gusta los efectos que genera el tratamiento en mi piel. Alternaba 8 minutos aproximadamente entre el sauna, una ducha escocesa bien fría y un vaso de limonada, y volvía a entrar para una nueva sesión desintoxicante.

 

  • Después me iba a los hidromasajes (¡hay un montón!) en el piso de abajo, ubicados al mismo nivel que las piletas del hotel. Y ahí iba quedándome un ratito en cada uno, probando los diferentes chorros de agua en la espalda, los hombros y las piernas. Realmente sentía los músculos súper relajados cuando salía del agua.

Siempre me llevaba un libro, una revista o mi música para desenchufarme por completo y a veces también aprovechaba la terraza exterior para tomar un poquito de sol con más privacidad que en la pileta común.

También hay tratamientos faciales y masajes pero no están incluidos. Te recomiendo consultar por los precios y las alternativas antes de hospedarte así podés organizar tu visita y asegurarte un lugar.

Dato clave: si no querés hospedarte en el hotel, pero tenés ganas de disfrutar de un día en su spa, ¡podés hacerlo! Hay pases diarios individuales y promos para parejas.

2- EL DESAYUNO (¡Y EL AMUERZO Y LA COMIDA TAMBIÉN!) 

Amo comer (no tanto como cocinar) y soy fan los desayunos de hotel (siempre y cuando sean ricos y de calidad, ¡claro!)

Para mi luna de miel estuve hospedada en el Hilton de Queenstown y el desayuno era glorioso (todavía lo recuerdo y me dan ganas de teletransportarme solo para volver a vivir esas mañanas). Es por eso que sospechaba que el desayuno de Hilton Pilar tenía que parecerse, aunque sea un poco, al de Nueva Zelanda. ¡Y así fue!

No me perdí los platones de frutas (¡había mango, una de mis preferidas!), los jugos hechos en el momento (los haces vos misma con la máquina que está a disposición colocando las frutas y verduras que quieras que ya están cortadas y preparadas para poner en la juguera). Mi preferido era el de zanahoria, kale, naranja y limón (ideal para tomar en ayunas y desintoxicar).

Tampoco dejé de probar los huevos revueltos hechos en el momento, los pancitos sin gluten con salmón, quesos y almendras y el yogur natural con escamas de coco, cereales y miel orgánica.

Ya les dije que soy fan de los desayunos, ¿no?

Además, pude disfrutar de un rico almuerzo junto a la pileta (¡las opciones de parrilla son buenísimas y siempre hay pescado también!) y una comida en el salón de noche junto a la barra  con unos Aperols como aperitivo antes de pasar a la mesa. ¡Un lujo!  

3- LAS OPCIONES DEPORTIVAS (Y AL AIRE LIBRE) 

Lo más lindo de este hotel es que está rodeado de naturaleza y de una cancha de golf espectacular. ¡Siempre vas a ver árboles, pasto y cielo alrededor!

Mi actividad preferida fue el tenis (las canchas son de polvo de ladrillo, ¡un golazo!) y reservamos con mi marido el horario del atardecer para no sufrir el calor (¡es la mejor hora para un partido al aire libre!). No te olvides de llevar tus propias raquetas y zapatillas de tenis. En la recepción reservás el horario de las canchas y pedís las pelotas.

Otra de mis actividades que más disfruté fueron los paseos en bici (¡amo pedalear!) y es una gran opción para empezar el día haciendo algo de ejercicio al aire libre.

Y aunque también me encanta nadar, en esta oportunidad no tuve tiempo de hacerlo (o sí, pero ¡preferí relajarme con una limonada bien fría en las reposeras: sorry not sorry! ). Asique si te gusta nadar, te recomiendo que lo hagas a primera hora de la mañana así podés tener la pileta toda para vos.

Dato para los golfistas: como huésped del hotel, accedés a un descuento especial si querés jugar al golf.

¡Qué linda que es la vida de hotel! ¿no?

¡Gracias HILTON PILAR por una experiencia de desconexión y disfrute a tan solo unos pocos kilómetros de la ciudad!