¿Viste la sonrisa gigante que tenés cuando comprás ese pasaje de avión que tanto esperabas? ¿Y la emoción que sentís cuando empezás a planear el viaje? Ni hablar del día del despegue y del viaje en sí mismo ¡La felicidad es absoluta!

El bajón es la vuelta, cuando volvés a tu rutina y esa felicidad que parecía eterna comienza a desaparecer después de algunas semanas.

Pero (and here is where the magic happens…) podés hacer que ese estado de tanta alegría que tenías antes de viajar ¡sea constante! Probá estos consejos a la vuelta de tu próximo viaje y después me contás.

1- GUARDÁ EL DIARIO DE VIAJE EN TU MESITA DE LUZ

Antes de despegar comprate el cuaderno que más te guste y tenelo siempre a mano: va a ser tu diario de viaje en el  que vas a poder escribir cuando estés inspirada, tomar apuntes de algo que llame tu atención o anotar nuevas ideas que surjan durante el camino.

Mi mejor consejo es que, además, cada día escribas un mini resumen de lo que hiciste, lo que sentiste, a quién o qué conociste, qué aprendiste ¡escribí todo lo que se te ocurra! Así, como salga; no importa que no seas prolija y que sea la letra de apuntes.

La clave es que vuelvas con un registro de todos esos momentos increíbles que van formando tu viaje. Cuando estés de vuelta, guardalo en el cajón de tu mesita de luz: va a ser tu cable a tierra para reconectar con las sensaciones de esos días. Vas a ver que apenas empieces a releer las páginas ya vas a estar sonriendo otra vez y sintiendo la misma emoción que experimentaste cuando viviste esas anécdotas.

2- IMPRIMÍ LAS FOTOS

Y hacelo los primeros días de tu vuelta sino va a quedar en tu lista de pendientes de por vida (te lo aseguro). Podés aprovechar el tiempo en el avión de regreso para elegir de la cámara o del teléfono cuáles son las que más te gustan y dejarlas listas para mandarlas a imprimir apenas llegues.

Cuando las tengas, colgalas en algún lugar de tu casa en donde las veas seguido ¡o repartilas por diferentes rincones! La heladera es uno de mis preferidos para pegar polaroids de viajes con mis amigas: me pone de buen humor vernos las caras de felicidad en una playa y recordar esos buenos momentos todos los días.

3- COMPARTÍ TU EXPERIENCIA

Instagram y WhatsApp ¡no cuentan! La posibilidad de hablar sobre tu viaje con otras personas va a conectarte de una manera mucho más real e intensa con lo que viviste durante esos días. Las historias de viaje suelen ser las más inspiradoras ¡no te la guardes!

Desde un asado de amigos hasta una entrevista laboral pueden ser el momento perfecto para compartirlas fuera del mundo virtual y volver a empoderarte de esa energía viajera tan contagiosa. 

4- ARMATE UNA PLAYLIST CON MÚSICA DEL VIAJE

A lo largo del viaje seguro escuchaste diferentes canciones que marcaron buenos momentos: las que pasaban en el boliche o en el chiringuito de la playa, las que escuchaste en el avión, las de algún recital, las de la radio de un taxi local, las de un músico del subte ¡Anotalas!

Cuando vuelvas podés descargarlas en Spotify y armarte una lista con el nombre del viaje para escucharla en el auto con el volumen bien alto, enchufarte los auriculares en el colectivo camino al trabajo o ponerla mientras te das una ducha al final del día ¡Vas a tener el buen humor por las nubes!

5- MATERIALIZÁ LOS MEJORES RECUERDOS

Elegí el recuerdo del viaje que más te emocione o el que más te haga sonreír, ese recuerdo más intenso, y encontrá una manera de materializalo para tenerlo siempre presente y no olvidarte nunca lo bien que te hizo sentir. Puede ser un tatuaje, un cuadro con una frase, una pulsera o un anillo que hayas comprado en ese lugar, un nuevo hábito como desayunar lo mismo que comías en el destino…¡hay infinitas opciones!

Sé creativa y encontrá la opción que mejor te ayude a mantener la chispa del viaje siempre intacta.