Muchos locales lo llaman “la isla sin su mar” y miles de viajeros recorren las calles de Atenas en búsqueda de este refugio de origen cicládico que todavía conserva su encanto cálido y autóctono.

La historia de este barrio tan especial tiene su origen en el siglo XIX, cuando el rey Odeón ordenó la construcción de su palacio en la ciudad. Los albañiles, oriundos de la isla de Anafi, comenzaron a extrañar sus raíces y decidieron construir un pueblo como el suyo, pero más chico, con las mismas casas de colores y los caminos de piedra, sobre la pendiente de la Acrópolis.

Si estás por el barrio de Plaka, tenés que conocer sí o sí este rincón escondido en la ciudad. Perdete entre sus calles angostas y recorré los caminos de piedra descubriendo los detalles de esas construcciones residenciales únicas. No te olvides tu cámara de fotos y tratá de no hacer mucho ruido; es un lugar súper tranquilo y silencioso. Si encontrás algún vecino no dudes en saludarlo o sonreírle, son personas muy amables y siempre abiertas a recibir a los turistas que respetan su privacidad y la tranquilidad del lugar.

Antes de seguir rumbo a otro punto de la ciudad, pará por un café en “YIASEMI”, uno de los bares más lindos y acogedores de la calle Mnisikleous. Date un gusto y probá la “Cherry Pie” una tarta casera de cerezas de estación o el “Chocolate Fudge Cake” una delicia de chocolate servido con crema y helado.

*CÓMO LLEGARCaminá derecho y cuesta arriba a lo largo de Thrasyllou, una calle de Plaka justo enfrente de la parada de metro “Acrópolis”, hasta que encuentres la capilla Saint George of the Rock, que marca la entrada a Anafiotika.