Grecia está en la lista de pendientes de miles de viajeros y es un destino que, con sólo imaginarlo, hace suspirar a cualquier fanático de los viajes. Las razones para conocer la tierra de los dioses son infinitas, pero hay 7 motivos fascinantes que son mis preferidos. Prepará los sentidos para vivir la esencia mediterránea y contagiarte de la energía griega: ¡Todos quieren volver!

1- EL MEDITERRÁNEO

¿Hacen falta palabras para describirlo? Dicen que el mediterráneo cura todo, desde un corazón roto hasta una cicatriz en la piel. A mi me ayudó a sanar ambas cosas cuando lo necesité y hoy es mi refugio preferido, mejor que cualquier terapia o spa.

Si hay algo que amo del mar griego, el Egeo, es su poder transformador: cuando estoy en el agua siento mi energía totalmente renovada y soy feliz por el simple hecho de estar flotando y agradeciendo la vida.

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2- LAS ISLAS

¡Imposible elegir una! Son todas diferentes y cada una tiene su magia. Desde las Cycladas en el mar Egeo con sus casitas blancas, las flores Santa Rita colgando de los balcones y las playas escondidas, hasta las más históricas y alejadas como las del Dodecaneso con sus castillos y la vida en los puertos.O las islas del Jónico y sus playas tan alucinantes que te dejan boquiabierta de verdad.

Como dicen los locales, la vida en las islas es dulce, se disfrutan las cosas simples y las preocupaciones se sueltan al mar.

3- ENCONTRARTE CON TU MEJOR VERSIÓN

Si hay una palabra que me gusta usar para definir los viajes a Grecia es “serendipia”, que se traduce como un descubrimiento inesperado o un hallazgo feliz mientras estabas buscando algo distinto.

Y Grecia tiene mucho eso: de repente estás en el medio del mar en una isla, flotando panza arriba o navegando en un velero al atardecer, o explorando los rincones del pueblito con tu cámara o mirando la luna llena desde el balcón de tu cuarto y encontrás ideas nuevas, algo inspirador, una señal, un local que te dice algo inesperado.

La esencia de Grecia, con toda su historia y su energía milenaria, tiene un poder atrapante que te motiva a encontrarte con tu mejor versión, con tu esencia, con tus pasiones, con tu lado más alegre ¡Volvés con un glow de felicidad único!

4- LA COMIDA

¿Hay algo más rico y sano que los ingredientes de la cocina mediterránea? Aceite de oliva puro, queso feta, pepinos, aceitunas, berenjenas, tomate, orégano, pescado fresco, espinaca y la lista sigue.

Los platos típicos como el moussaka, la spanakopita, el souvlaki, la horiatiki o el tsatsiki son un must y vas a querer llevarte las recetas para hacerlos en tu casa.

Además, los sabores que combinan en los postres como el de la canela y la miel, el pistacho helado, las almendras y el yogurt son el mejor recuerdo para los paladares dulceros.

5- LAS GANAS DE FESTEJAR LA VIDA

Los griegos son alegres y simples y el sólo hecho de que sea una noche de verano es motivo suficiente para celebrar y brindar entre amigos.

Siempre hay nuevos bares en barrios que son tendencia o mesas en la vereda a la noche repletas de viajeros y locales con algún bouzouki sonando de fondo, el instrumento típico de Grecia.

Además, en las islas los cocktails después de comer son obligatorios y siempre hay opciones divertidas para mover el esqueleto y bailar hasta la madrugada. Si hay luna llena, ¡la noche termina con un chapuzón el mar!

6- LA CULTURA

Grecia no sólo es uno de los países más antigüos del mundo, también es uno de los más vibrantes, desde lo histórico hasta lo artístico.

Tenés la posibilidad de ser testigo de construcciones imponentes de miles de años atrás y que hoy en día siguen en pie, como la famosa Acrópolis o el santuario de Delfos, o el privilegio de disfrutar de un espectáculo en vivo una noche de verano en el Odeón de Herodes, uno de los teatros de mármol al aire libre.

Todo lo que veas tiene una historia para contar, de todo aprendés algo nuevo: entre mercados callejeros y locales de diseño, tabernas típicas y rooftops de moda, museos de historia y muestras de arte local, música en vivo en las esquinas del barrio de Plaka o un concierto internacional en algún teatro antigüo.

7- LOS ATARDECERES

No hay un viaje a Grecia en el que no me reserve una tarde para ir a Cabo Sounio, un refugio en donde logro conectarme conmigo y mis sueños.

Me gusta alejarme un poco de los turistas y buscar mi piedra, de espaldas al templo de Poseidón el dios del mar, y ubicarme bien cerquita del Egeo con el sol gigante en primer plano.

Si lográs apretar el botón de pausa y sólo respirar, vas a empezar a escuchar un silencio diferente, en medio de esa calma inmensa y una luz mágica que va a iluminarte por dentro.

Los atardeceres en Grecia son una experiencia mística: dicen los locales que si soltás los deseos al sol griego con toda tu energía, se vuelven realidad.

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